lunes, 7 de septiembre de 2009

Congreso Nacional de Estudiantes de Antropología CONEAN Puno 2009


Congreso Nacional de Estudiantes de Antropología CONEAN PUNO 2009
Fecha:
14 - 18 de Setiembre 2009

Lugar:
Auditorium Magno - UNA Puno

Hora:
8:00 am - 1:00 pm3:00 pm - 8:00 pm

Costo
Estudiantes S/. 50.00Egresados S/. 60.00Profesionales S/. 70.00Público en General S/. 70.00

Informes e inscripciones
Carrera Profesional de Antropología - Aula Nº 60Ciudad Universitaria - UNA Puno

Contáctos
email: conean-2009@hotmail.comconean2009@gmail.comweb:
http://conean2009.blogspot.com
Cta. de Ahorros: 320-302549539-9 Interbank

miércoles, 19 de agosto de 2009

La diablada danza peruana o boliviana

La diablada: ¿danza peruana o boliviana?

Escribe: René Calsín Anco

Fuente: Diario Los Andes Puno

En estos últimos días, por la participación de la Miss Perú Universo Karen Schwarz con una indumentaria denominada “diabólicamente bella” inspirada en la Diablada Puneña, nuevamente se ha puesto en tapete la paternidad de esta manifestación dancística del Altiplano.

NECESARIA RETROSPECCIÓN.- Los primeros pobladores altiplánicos (cazadores, recolectores y pescadores) nos dejaron varias danzas. Después los agricultores y pastores, particularmente los de habla puquina, los que forjaron las culturas Qaluyo, Pukara y Tiwanaku, crearon innumerables expresiones coreográficas. Entre los legados de la cultura Pukara tenemos al Puli Puli, también a los Pujllay y las Anata, estas últimas manifestaciones dancísticas son conocidas como carnavales; además en esos tiempos se crearon los Sikuris. Con los reinos aymaras aparecieron las danzas guerreras, caso de la Qawa (llamada después Qashwa), la Wifala y la Qajcha. Durante el Tawantinsuyo los pobladores del Qollasuyo ostentaron primacía dancística y musical; por entonces, las principales festividades se realizaban en la capital del Qollasuyo (primero en Hatunqolla y, posteriormente, en Chucuito) y en Copacabana (la principal concentración religiosa y ferial).
De manera que la abrumadora mayoría de las numerosas y atractivas danzas altiplánicas que hoy las apreciamos en los carnavales y las festividades, las llamadas autóctonas, son de factura prehispánica. Han sobrevivido con algunos cambios en coreografía, música y vestuario.

SUPERVIVENCIA DE DANZAS.- Durante la colonia, a pesar de la agresiva política evangelizadora que se sustentaba en la extirpación de idolatrías, subsistieron varias expresiones coreográficas. Cabe recordar que los españoles se empeñaron en desaparecer manifestaciones dancísticas en Copacabana y con menor entusiasmo en el resto del Altiplano y el Virreinato del Perú, en donde muchas de ellas se mantuvieron vivas, particularmente en las zonas altas y en los lugares menos vulnerables. En 1621 Alonso Ramos Gavilán advertía que los hispanos “an procurado siempre desterrar de sus fiestas [de los naturales] sus enfadados atambores… no consintiéndolas estos de Copacabana, ni los bayles de sus antepasados… los bayles de sus antepasados, que tan vivos los tienen los del Pirú”.

DANZAS DE ORIGEN COLONIAL.- Algunas de las expresiones coreográficas, aquellas clasificadas en una categoría denominada: “con trajes de luces”, caso de la Morenada, la Diablada y los Caporales tienen sus antecedentes en los siglos de dominación colonial; sin embargo, sus recreaciones finales datan de la centuria pasada.

LA PRESENCIA DEL DIABLO.- Con la evangelización hispana apareció el diablo en las manifestaciones dancísticas del Altiplano; por eso, el padre Ludovico Bertonio en su monumental Vocabulario de la lengua aymara de 1612, registraba al diablo o demonio como supayu, de la siguiente manera: “Demonio. Supayu. Antiguamente decían: Jawari”; a los diablos o demonios de las expresiones coreográficas los consideró así: “Demoñuelos o diablillos de las danzas. Suxu, sankatilla, kulun kulun, saynata, llama llama, jächuku”. Hay más registros de Bertonio que corroboran a los anteriores, algunos son: “Diablillo o espantajo. Suxo, saynata, sankatilla, qupa jaqi, llama llama, kulun kulun”; “Llama llama, jächuqu. Máscara o diablillo que sale en las danzas”; “Sankatillachasiña, &c. Enmascararse o vestirse como espantajo o demonio”.

De estos fehacientes e indiscutibles registros colegimos varios hechos, veamos tres de ellos. Primero, el diablo o “supayu” es de origen colonial, porque antiguamente había otro vocablo similar, el de jawari. Segundo, el diablo se insertó en varias expresiones coreográficas altiplánicas con diversas denominaciones. Tercero, desde su aparición el diablo de una danza portaba máscara.
El ALTIPLANO.- Si bien es cierto, que es innegable el origen colonial de la Diablada, con la aparición del diablo en las danzas altiplánicas y en las representaciones teatrales; sin embargo, queda por definir el espacio geográfico en donde se creo esta manifestación dancística. Las versiones de los cronistas y otros documentos coloniales nos hacen entrever que el Altiplano hizo de escenario de la Diablada, de la expresión coreográfica cuya paternidad está actualmente en disputa. El Altiplano está formado por la región Puno y un considerable territorio boliviano, que tienen por epicentro al Lago Titicaca.

JULI Y LA GÉNESIS DE LA DIABLADA.- Juli es uno de los probables pueblos en el que surgió la Diablada. Tal posibilidad, se sustenta en la notable labor cultural desarrollada por los jesuitas en este importante pueblo aymara. Como se sabe, hacia 1577 arribaron a tierras juleñas los primeros misioneros de la Compañía de Jesús, quienes en poco tiempo convirtieron a este pueblo en el faro cultural del Altiplano.

En tiempos prehispánicos la danza, la música, el canto y, a veces, el teatro se ejecutaban de manera conjunta; esta práctica, particularmente de las comedias, resultó aprovechada por los jesuitas en el primer tramo de la colonia. A propósito de una representación teatral promovida por los seguidores de San Ignacio de Loyola en el pueblo de Juli, el Inca Garcilaso de la Vega escribió: “algunos curiosos religiosos, de diversas religiones, principalmente de la Compañía de Jesús, por aficionar a los indios a los misterios de nuestra redención, han compuesto comedias para que las representasen los indios, porque supieron que las representaban en tiempo de sus Reyes Incas y porque vieron que tenían habilidad e ingenio para lo que quisiesen enseñarles, y así un Padre de la Compañía compuso una comedia en loor de Nuestra Señora la Virgen María y la escribió en lengua aymara… Representáronla indios muchachos y mozos en un pueblo llamado Sulli”. De este fragmento colegimos que los padres de la Compañía asentados en Juli promovían representaciones teatrales, las mismas eran ejecutadas por los jóvenes aymaras juleños de entonces, como solían hacer en tiempos prehispánicos; además, podemos inferir que en esas representaciones no podían faltar personajes que representen al bien y al mal, caso de los ángeles y los diablos, como lo sustenta Ricardo Arbulú Vargas apelando a una comunicación de los años aurorales del siglo XVII escrito por el padre Diego González Holguín, quien aludió a una representación de los “Siete Pecados Capitales y el triunfo de los ángeles sobre los demonios”.

Por otra parte, los diablos o demonios de las danzas se llamaron suxu, saynata, sankatilla, kulun kulun, llama llama, jächuku, qupa jaqi; esta variedad de términos, que indiscutiblemente forman parte del origen de la Diablada, son precisamente de los aymaras de la provincia Lupaqa; como nos lo dice el propio padre Bertonio acerca de las numerosas palabras que insertó en su Vocabulario de la lengua aymara: “Pero por ahora parecen bastante los vocablos que aquí se hallaren. Los que aquí se ponen son propios aymaras de la provincia Lupaca”. Como se sabe, la provincia Lupaqa abarcaba desde la hoy ciudad de Puno hasta Desaguadero; es decir, comprendía las actuales provincias de Chucuito, El Collao, Yunguyo y parte de Puno; además, el padre Bertonio vivió en Juli en los años finales del siglo XVI y los primeros del XVII.

IRRADIACIÓN DE LOS DIABLOS.- La representación de los diablos en las comedias, como la presencia de estos personajes en las expresiones coreográficas altiplánicas, propiciaron la formación de una danza, la de los Diablos, acompañada musicalmente por un grupo de Sikuris. Después, esta nueva manifestación dancística se propagó por todo el Altiplano y zonas aledañas; por eso, hasta hoy podemos apreciar a la Diablada (que es la sucesora de los Diablos) en la región Puno del Perú, en buena parte de Bolivia y en el norte chileno.

DELIMITACIÓN DE FRONTERAS.- La delimitación de los límites entre Puno (como departamento del Perú) y la república de Bolivia ocurrió en 1825. En los años previos a esta delimitación jurisdiccional, a la actual república boliviana se la conocía como Alto Perú, porque formaba parte del virreinato del Perú y se encontraba a más de 3000 m.s.n.m. Esta frontera se estableció cuando la expresión dancística predecesora de la Diablada se practicaba en todo el altiplano, es decir en la hoy región Puno y en apreciable circunscripción de la república boliviana.

EL DIABLO EN OTRAS DANZAS.- El diablo persistía como personaje importante en otras expresiones coreográficas del Altiplano; por eso, en 1928 Juan Alberto Cuentas hacía notar que el diablo “ocupa sitio preferente: en el Ttintihuaca, el Lanlaku, en Los Cintakana… también en los SICURIS, los diablos son la nota predominante”. Asimismo, el diablo y personajes afines formaban parte de los Morenos; por eso, en 1955 de Sikuris Mañazo se noticiaba: “Mañazo con toda la gama de disfraces de diablos caporales –de siete cabezas- chinas, diablos, chunchos, osos, negros, viejos, mexicanos, etc.”.

PERSISTENCIA DE LOS DIABLOS.- La danza de los Diablos, como de los Ángeles, perduró en el Altiplano, particularmente en la región Puno, hasta mediados del siglo XX. Al respecto es ilustrativa la información suministrada por el El Eco de Puno sobre la Festividad de la Virgen de la Candelaria de 1921: “cinco comparsas de indios disfrazados de toreros, morenos, ángeles, diablos y llameritos, precedían a la procesión”; otra información periodística de 1954, da cuenta de la participación de: “Diablos, llameros y otros bailes”. Por otra parte, en los años iniciales de los cuarenta del siglo pasado, Pierre Verger logró valiosos registros fotográficos de numerosas danzas y los publicó en el libro Fiestas y danzas en el Cuzco y en los Andes de 1945; en ese libro aparecen dos tomas de la danza de los Diablos de Ichu (vicedistrito de Puno), con las siguientes leyendas: “los diablos, con largos y puntiagudos cuernos como sables y tremendos”, “colmillos que recuerdan las máscaras de los peruanos precolombinos”.

DE LOS DIABLOS A LA DIABLADA.- En la centuria pasada tanto en la región Puno como en Bolivia, las agrupaciones de diablos y ángeles se recrearon en la Diablada. En la parte musical, el siku cedió el paso a los instrumentos de bronce. En el caso de Puno, la Diablada Bellavista y la Diablada Porteño fueron las primeras en intervenir en la Festividad de la Virgen de la Candelaria, hace medio siglo. Así como de los Morenos se recreó la Morenada, de los Llameros y Kullawas (danzas prehispánicas) resultaron la Llamerada y la Kullawada; de similar manera de los Diablos y los Ángeles devino la Diablada.

LA MÁSCARA.- La careta de la Diablada apareció con la danza de los Diablos; esta máscara ha evolucionado paulatinamente como podemos apreciar en las fotos publicadas por Pierre Verger y en el actual traje que portan los danzarines de la Diablada. Si bien es cierto que esta expresión coreográfica es colonial; sin embargo, para su creación se recogió algunos elementos andinos, caso de la máscara; pero la careta andina era distinta; es más, hubo danzas prehispánicas de enmascarados, caso de los Guacones.

PRIMACÍA DANCÍSTICA DE PUNO.- En la región Puno hay mayor variedad de danzas que en cualquier región del país, inclusive es mayor la diversidad que en el altiplano boliviano, por la gran tradición dancística y musical que ostenta. Por esa variedad, en 1934 el artista y escritor cusqueño Darío Eguren de Larrea expresaba: “Puno constituye la riqueza musical y coreográfica mayor de América” y, en 1967, el notable narrador José María Arguedas escribía: “No creemos que exista en América un acontecimiento comparable, en cuanto a danzas y música, como la fiesta de la VIRGEN DE LA CANDELARIA”.

A MANERA DE CONCLUSIÓN.- La Diablada incuestionablemente es una danza creada en el Altiplano en el primer tramo del virreinato peruano; si quisiéramos señalar su cuna, sus raíces estarían en el importante pueblo colonial de Juli, en donde logró su primer desarrollo. De las numerosas y diversas danzas altiplánicas, son poquísimas las expresiones coreográficas que tienen por escenario a Puno y a la república boliviana; sin embargo, son advertibles los matices o las variantes de estas danzas, las diferencias las apreciamos claramente en la Diablada Puneña y la Diablada Boliviana. En el desarrollo de esta manifestación dancística se contó con invalorables aportes de peruanos y bolivianos.

En suma, consideramos que la Diablada es altiplánica y de origen colonial, por tanto la paternidad es mutua, tanto del Perú como de Bolivia.

jueves, 6 de agosto de 2009

DIABLADA PUNEÑA

Puno reivindica la Diablada y señala los orígenes y significado de esta danza



La Diablada, danza sazonada de leyenda, mito, tradición y religiosidad, es una evidencia irrebatible del sinccretismo que se cultiva en el altiplano. En la actualidad los focos mas importante de su practicase se dan cada, es de febrero, en Oruro, Bolivia, en honor a la Virgen del Socavón; y Puno, Perú, en honor a la santísima Virgen de la Candelaria.

Estudiosos manifiestan que en esta danza se evidencia la lucha del mal personificado por los diablos y el bien representado por el arcángel San Miguel. Respecto al origen podemos decir que se remonta muchos años antes de la llegada de los españoles, por ello se advierte la presencia mas que del diablo, de un ser benefactor, dueño de riquezas del subsuelo conocido como -según la cosmovisión andina- Tío, Anchancho, Uyhuiri, Markani.

El velo oscuro del tiempo hace que el origen genuino de esta danza de pierda en el horizonte de la mano del cronista. Podemos relatar, sin aseverar, que en el mundo andino con la llegada de los españoles se inició un proceso de transculturizacion, mediante la extirpación de idolatrías y conversión de los conquistados para imponerles una nueva religión satanizando a sus deidades andinas. Obligándoles a creer en un diablo que se revela y enfrenta vanamente a Dios. Diríamos que la Diablada tiene sus inicios con la llegada de los españoles y las misiones jesuitas que adoctrinaban a los nativos y uno de sus mayores centros fue la actual ciudad de Juli, en la provincia de Chucuito, no por nada llamada la pequeña roma de América por poseer varias iglesias.

domingo, 2 de agosto de 2009

Pobladores de Puno pide prosperidad en ceremonia Challa a la Pachamama

Pobladores de Puno pide prosperidad en ceremonia Ch’alla a la Pachamama

Escribe: ANDINA | Nacional - 01 ago 2009
Fuente: Diario Los Andes

Diversas organizaciones dedicadas a la promoción cultural de Puno, encabezadas por el Instituto Jilata, realizaron hoy la tradicional ceremonia "Ch’alla a la pachamama" en agradecimiento a la madre tierra por los frutos dados, así como por la prosperidad en el inicio de la nueva campaña agrícola.

El director del Instituto Jilata, Salvador Mamani Chayña, informó que el ritual se realizó en el frontis del templo San Juan, en el parque Pino, donde se congregó un gran número de personas quienes participaron de la tradicional ceremonia, que se inició a las 05:30 horas con la salida de los primero rayos solares.

“Se trata de uno de los rituales más importante en el mundo andino en honor a la pachamama (madre tierra), que se realiza cada 1 de agosto, al cual consideramos como mes caliente, para que nuestros deseos se cumplan y tengamos prosperidad, así como
para protegernos de la mala suerte y envidias”, explicó.

Asimismo, dijo que se realiza la ofrenda a la pachamama a través de un saumerio, en cuyo brasero se coloca la hoja de coca, incienso, untu (cebo de llama), vino y coa (planta silvestre).

Luego, los asistentes se colocan una mixtura de colores amarillo o blanco en el rostro y algunas partes del cuerpo como agradecimiento a la salud física y mental.

”En algunos distritos de la región Puno, antes de que salga el sol, la gente se trasladará a los principales ríos para recoger piedrecitas planas que colocan en los saumerios, porque según la creencia andina significa abundancia, riqueza y prosperidad”, agregó.

Los comerciantes de los mercados y los pobladores del altiplano que no acuden a los lugares de concentración, en tanto, realizan el mismo ritual en sus respectivas viviendas.

De otro lado, la Dirección Regional de Educación de Puno, a través de una resolución directoral, dispuso que en todas Unidades de Gestión Educativa Local (UGEL) e instituciones educativas de nivel primario, secundario y superior incluyan dentro de su calendario cívico y comunal el día 1º de agosto como Día del Agradecimiento y Ch’alla a la Pachamama, con el fin de rescatar su acervo cultural.

lunes, 20 de julio de 2009

Quqawi el bufete andino

Quqawi: el bufete andino

Escribe: Hugo Hernán Valencia

El famoso quqawi ha sido practicado por nuestros antecesores desde hace miles de años atrás y según algunos investigadores y de gente que conoce, siempre ha sido practicado para faenas agropecuarias y de unidad, para compartir instantes de alegría de cierto grupo de personas, especialmente originarios. En la actualidad es practicado en la zona andina y diversos lugares de la selva del Perú.


COSTUMBRES

Todos están de fiesta, un día como hoy los pobladores de Calamarca lograron el reconocimiento como comunidad campesina y todos se prestan a celebrar este nuevo aniversario, algunos van a la casa comunal portando su tarqa, otros van bien vestidos; algunos llegan desde lejos muy felices porque están de fiesta.

Estando la mayoría de habitantes de la comunidad, los comuneros cantan el Himno Nacional del Perú, algunos se felicitan, otros cantan lindas melodías y bailan al compás de la tarqa y ya son el medio día, llegó la hora del quqawi o almuerzo y todos miran sus atados y bolsos.

La familia Condori trajo mote (mut'i) con queso, los Vega aportan papa pelada sancochada con su rico ají, otros trajeron habas sancochada y más y más, hasta que en el centro de la casa comunal se puede apreciar el gran quqawi y todos comparten alegres, otros hablan de la chacra, algunos del ganado, del aniversario y otros planifican que harán el siguiente año.

En fin; pero así las personalidades, los hombres, varones y mujeres destacadas, los jóvenes más destacados, los niños, los ancianos y todos comparten parte de la cosecha que han logrado durante este año, eso en el aniversario de la comunidad, que por supuesto termina en algarabía general durante la tarde.

Amanece otro día y desde la madrugada, los integrantes de la familia Condori se preparan para ir a trabajar en la chacra y para ello preparan papa y chuño sancochado, carne asada, se llevan queso y ají y van camino al objetivo que esta a unos cuantos kilómetros de su casa y luego de trabajar varias horas, todos los miembros de la familia participan del quqawi o almuerzo.

PRÁCTICA
En la actualidad, diversos investigadores señalan que las costumbres y formas de vivencia provenientes del viejo mundo son fáciles y agradables a los gustos del hombre; pero que a la vez han resultado dañinos para la madre naturaleza que nos permite vivir en el planeta y nos has dado el pan del día hasta nuestros días.

Entonces nació una corriente de revaloración y rescate a las costumbres ancestrales, es así que los jóvenes de secundaria, de primaria e incluso de inicial viene recibiendo con sumo agrado la vieja costumbre del quqawi, una de las prácticas más pulcras en el altiplano y conservadores de nuestra naturaleza.

Según la licenciada Olga Mamani Zapana de la Red Cabana, el quqawi está formado por productos oriundos u originarios, muy nutritivos para el ser humano y en mayor consideración se puede rescatar, su uso ancestral para los trabajos agrícolas, es decir, para ir a trabajar o hacer la chacra.

Si bien esta práctica se ha ido olvidando entre los que habitan el altiplano puneño, la profesional en educación también rescata al quqawi como uno de los mejores instrumentos para el cuidado de los ganados en la zona rural y quizá un quqawi sea más voluminosa y agradable si se practica en reuniones donde se pueda compartir alegrías, logros e incluso tristezas.
Según el alcalde de Los Uros, Julio Vilca, ellos también practican el famoso quqawi y quizá la diferencia se haya avizorado por consideraciones geográficas, es decir, hay zonas donde el quqawi consta de papa, en otras de chuño, en algunos con mote, habas sancochada, etc.

Mientras que en su isla, el quqawi consta de huatia de pescado, pescado sancochado, huevo sancochado, choca asada, chulo (totora) entre otros productos originarios de su zona, que está ubicado en el interior del lago Titicaca, lo cierto es que tiene motivo de compartir con otros.

REVALORACIÓN
Pero, ¿cómo podríamos seguir valorando su práctica en el sistema actual pisoteado y aplastado por las vivencias de otras culturas que han impuesto sus devastadoras prácticas sobre las gentes?.

Existe varias tendencias a rescatar esta añeja práctica, tales como en el Proyecto Curricular Regional de Puno, donde según el profesor Jesús Figueroa, se ha considerado e incluido la práctica del quqawi en diferentes áreas de la enseñanza en la región, aunque con mayor intensidad en el área de Ciencias Sociales.

El quqawi está formado por una serie de productos cocidos, que fueron preparados por distintas familias y podría compararse a un bufet andino, con alto valor proteico, preserva la naturaleza, por ello es practicado por miles de años en el altiplano.

El QUQAWI es propio de cada ayllu, es decir, consta de alimentos originarios producidos por cada pueblo, no necesariamente papa, chuño u otro; asimismo el quqawi es la suma de los ququ que cada persona ha llevado a la faena, el cual se comparte con todos sin medir proporciones del aporte individual, “un abuelo siempre dice en la chacra LLAPALLANCHIK MIKHUYKUSUNCHIK”

lunes, 13 de julio de 2009

Los Incas y el agua

MARAVILLA HIDRÁULICA

Mantienen canales incas


Tomado del El Comercio

Era el 23 de noviembre de 1533. Los conquistadores españoles, con Francisco Pizarro a la cabeza, estaban cerca de la ciudad del Cusco. De pronto sintieron agradables aromas que el viento arrastraba. Estos perfumes hicieron detener por algunas horas la marcha para disfrutar el aroma.

Se preguntaban de dónde venía el olor. El fraile dominico Vicente Valverde que viajaba junto al conquistador preguntó a los guías nativos. Uno de ellos respondió que estaban acercándose al Cusco imperial de los incas.

Al llegar a la ciudad vieron con asombro una imponente urbe rodeada por un hermoso valle de plantas nativas y bosques de cedro andino (atocc mallqui), un árbol sagrado para los incas que despedía aromas penetrantes. También vieron que la capital tenía tres ríos de aguas cristalinas que bajaban desde las montañas sagradas. Estos eran el Tullumayo, Saphy y Picchu.

Este pasaje de la historia de la conquista poco conocido fue recopilado por el antropólogo y arqueólogo Danilo Pallardel Moscoso, basado en las crónicas de fray Vicente Valverde y Pedro Sancho de la Hoz, un soldado que fue secretario de Pizarro.

El 23 de marzo de 1534, cinco meses después de su llegada, Francisco Pizarro funda el Cusco español. Se reparten las tierras incas y expulsan a los lugareños hacia el sur, donde ahora quedan los distritos de San Sebastián y San Jerónimo.

Los conocimientos ecológicos de los incas fueron dejados de lado para abrir paso a otra cultura con nuevas especies de animales domésticos y plantas de cultivo, quebrando el equilibrio agrícola y ecológico del incanato.

Los españoles talaron indiscriminadamente los atocc mallqui para construir sus casas y templos. También para satisfacer sus requerimientos de leña. El bosque aromático del Cusco fue destruido.

Mientras tanto, los tres ríos que habían sido canalizados con piedras diorita de color verde por los incas para mantener su estatus de sagrado se habían convertido en cloacas, depósitos de basura, muladares al aire libre.

Pasaron unos 500 años y la naturaleza se ensañó con el Cusco. El terremoto de 1950 destruyó gran parte del Centro Histórico. El afán de modernidad en la reconstrucción hizo que muchas calles incas fueran ampliadas. Los canales incas fueron reforzados y cubiertos mediante construcción en bóveda a unos seis metros de profundidad para evitar el hedor de las pestilentes aguas.

El Comercio pudo descender hace algunos días al río Saphy aprovechando que está en mantenimiento para conocer esta maravilla ahora subterránea de la ingeniería hidráulica inca. El impresionante canal se mantiene a través de los siglos con los colores verdes de las piedras y los sistemas de canales diseñados por los incas. Los trabajadores de la Municipalidad del Cusco solamente han parchado la base del cauce. Estos tres cauces subterráneos se juntan en la zona conocida como Pumacchupan (cola del puma) para formar el río Huatanay (amarrar) y desembocar en el Huilcamayo (río sagrado), hoy Vilcanota.

Pallardel también refiere que a fines de 1572 el virrey Francisco de Toledo llegaba al Cusco y le molestaba el mal olor que se sentía en el medio ambiente. Uno de los guías quiso satisfacer la curiosidad de la autoridad y le contó que estaban llegando al Cusco, pero ahora al Cusco español.

sábado, 13 de junio de 2009

La devolución de nuestro patrimonio arqueológico

EVIDENCIA INCUESTIONABLE QUE RESPALDA EL RECLAMO LEGAL ANTE YALE

La devolución de nuestro patrimonio arqueológico

Por: Eliane Karp de Toledo*

La apropiación ilegal de la herencia arqueológica de una nación por parte de algún agente extranjero se asocia a menudo con las penosas circunstancias de una guerra, los episodios dolorosos de la conquista o la depredación ilícita de los sitios arqueológicos.

En el caso de los artefactos sustraídos por la Universidad de Yale, sin embargo, no existe ninguna controversia con relación a su origen, quiénes los sustrajeron o los términos contractuales bajo los cuales dicha remoción fue temporalmente autorizada. Hoy, 90 años después de vencido el plazo para su repatriación y cuya fecha inicial fue acordada con la propia Universidad de Yale, esta institución continúa negándole al Perú la devolución íntegra de su patrimonio cultural arrebatado.

Tras muchos años de frustradas negociaciones, y la presentación en 2007 de un Memorando de Entendimiento totalmente insensible por parte de Yale, finalmente la República del Perú inició formalmente un juicio contra la universidad en la corte distrital de Washington, D.C., en diciembre del 2008.

El 6 de abril último, gracias a una gentil invitación de la Unión Política de los Estudiantes de la Universidad de Yale, tuve la oportunidad de presentar una evidencia irrefutable que convierte la falta de voluntad de la universidad para devolver la colección en algo totalmente indefendible.

Los miles de artefactos en disputa fueron llevados de Machu Picchu a Yale por Hiram Bingham, el director de tres expediciones al Perú (1911, 1912, 1914-1915), coauspiciadas por Yale y la Sociedad Geográfica Nacional. Durante el debate organizado por los estudiantes de esa universidad, revelé algunas de las cartas inéditas enviadas por Bingham a la Sociedad Geográfica Nacional en los años que buscaba financiamiento de esa institución. En 1916, Bingham urgió el retorno oportuno de las piezas de Machu Picchu con estas palabras:

“[Los artefactos] no nos pertenecen a nosotros, sino al Gobierno del Perú, el cual nos permitió sacarlos del país bajo la condición de que sean retornados en 18 meses”, escribió el explorador. Bingham también le menciona a la Sociedad Geográfica Nacional que “este tema ha adquirido una enorme importancia ante los ojos de los peruanos, que sienten que se les está tratando de robar los tesoros de su país”.

La Sociedad Geográfica Nacional respondió con las siguientes palabras:

“Debemos acatar los términos de nuestro acuerdo con el Gobierno del Perú y retornar todos los materiales que por contrato nos obligamos a devolver”.

Para poner en contexto estas cartas, debemos decir que las leyes peruanas vigentes en aquella época prohibían la exportación de artefactos. Por lo tanto, Bingham se vio obligado a presionar para obtener decretos especiales para contrarrestar esas disposiciones legales, los cuales fueron emitidos por el Gobierno Peruano en 1912 y 1916. Estas órdenes ejecutivas, también presentadas en Yale, le permitían a Bingham una “única excepción” para sacar temporalmente del territorio peruano 74 cajas de artefactos para “conducir estudios científicos”. Los decretos de excepción, sin embargo, obligaban a Yale y a la Sociedad Geográfica Nacional a retornar las piezas a más tardar en 1918. Además, el documento explícitamente señala que las piezas son propiedad del Perú, país que nunca ha desistido de reclamar su legítima propiedad de la colección arqueológica, hoy incautada por Yale. Estos documentos demuestran que las autoridades peruanas actuaron de buena fe, creyendo que este préstamo temporal era un acto legítimo de cooperación para el desarrollo de la ciencia.

Sin embargo, ante las demoras en la devolución de las piezas, a partir de 1918, el Perú empezó a reclamar el retorno de los artefactos. Desde el 2001 hasta el 2006, el gobierno de Alejandro Toledo buscó activamente su repatriación e incluso se preparó un documento que serviría para iniciar un juicio a Yale, y que fue remitido al Congreso Peruano para su aprobación. El 20 de abril de este año, después que hicimos pública la evidencia irrefutable en Yale, el Perú decidió presentar una queja complementaria a través de la corte de Washington D.C. El documento número 1:08-cv-2109 presenta 16 nuevas pruebas (incluyendo la correspondencia entre Bingham y los coauspiciadores de sus expediciones) que confirman, más allá de cualquier duda, que todas las partes involucradas originalmente reconocían la propiedad del Perú sobre esas piezas y se comprometían a la repatriación de los artefactos, hoy en disputa.

Además, el actual Consejo de Administración de la Sociedad Geográfica Nacional ha expresado recientemente su opinión unánime de que Perú es el legítimo propietario de esas piezas, y que deben ser devueltas.

Yale, sin embargo, no ha respondido. Por el contrario, cuando los estudiantes de esa casa de estudios me invitaron recientemente a debatir este tema, la administración de la universidad le pidió a sus profesores no participar en el debate.

Yale continúa siendo el único involucrado que reniega de sus compromisos legales. En lugar de honrar su contrato, continúa formulando argumentos absurdos y condescendientes para justificar sus derechos “usufructuarios” sobre el patrimonio peruano. Por ejemplo, Yale ha sostenido públicamente que el Perú es incapaz de alojar con seguridad las piezas en un museo apropiado.

Irónicamente, gran parte de la colección se encuentra actualmente alojada en los sótanos de Yale, en tan pésimas condiciones que el Perú también lo está enjuiciando en busca de indemnizaciones, precisamente por el mal estado de conservación de las piezas. En contraste con la situación penosa de conservación de esos artefactos en Yale, el Perú inauguró en el 2002 el Museo Tumbas Reales de Sipán, que no tiene nada que envidiarle a cualquier otro museo contemporáneo mundial de primera clase.

Machu Picchu tiene un valor simbólico incalculable para todos los peruanos y es un ícono de identidad nacional. Yale debe finalmente honrar su compromiso a través del retorno incondicional e inmediato de toda la colección Machu Picchu al Perú. La evidencia recientemente revelada demuestra la validez del reclamo peruano, y manifiesta que la repatriación es la única vía para llegar a una solución aceptable y ética entre dos partes civilizadas.

(*) Ex primera dama (2001-2006)

Fuente: http://www.elcomercio.com.pe/impresa/notas/devolucion-nuestro-patrimonio-arqueologico/20090613/299988