viernes, 27 de noviembre de 2009

Interculturalidad sesgada o Interculturalidad en doble vía

Interculturalidad sesgada o Interculturalidad en doble vía
Escribe: Luis F. Vilcatoma Salas

La interculturalidad es un tema que, por las circunstancias en que viene siendo tratado (desarrollo de un activo etnoculturalismo a nivel mundial, explosión de la diversidad, afirmación de los enfoques cualitativos en la investigación y el conocimiento, reivindicación de lo micro como mirada acuciosa de las disciplinas y como espacio de manifestación importante de la acción social, etc.), y por su instalación central en la agenda de la ciudadanía crítica y la política innovadora en el país, tendrá, con toda seguridad, aliciente notable en los años siguientes del siglo en curso.

Algunos de los errores, sin embargo, en este tratamiento tienen su origen en la no asunción de esta propuesta (la interculturalidad) hasta sus últimas consecuencias. En algunos casos, por ejemplo, se acepta la interculturalidad y hasta se la promueve académica y educativamente pero sólo como un medio para fortalecer el monoculturalismo de los grupos étnicos originarios, dejando en el limbo o en el vacío existencial a la otra matriz cultural, es decir la matriz criollo- mestiza. En otros casos, que me parecen ser los más frecuentes, tras el concepto de interculturalidad la argumentación discurre única y absolutamente por los rieles de una sola cultura, la cultura andino-amazónica recayendo en un cuestionable esencialismo cultural que, según las interpretaciones más actualizadas de la cultura, no tiene pies ni cabida en el momento actual. Un esencialismo al fin de cuentas ontológico y epistemológico que encapsula la cultura en una red primaria de características inmóviles, concluyentes y pétreas, desde siempre y para siempre, hasta advenir en la descabellada idea resucitadora de sistemas y lógicas pre-hispanicas como alternativa al capitalismo y su modernidad cultural tardía.

La intercultaridad es, por el contrario, diálogo pero también debate y conflicto contextualizado en un ambiente donde existen y se desenvuelven estructuras de poder económico, social, político, institucional y cultural. Estructuras que determinan, desde el saque, una interculturalidad real asimétrica marcada intensamente por las diferencias económicas, sociales y políticas de los seres humanos categorizados en clases sociales -aunque este término no sea del gusto de ciertos etnocentristas andinos que complacen a la clase dominante disimulando la diferenciación y polarización entre clases sociales, con ciertos almibarados términos dizque más apropiados por su origen histórico-étnico-; lo que hace imposible un diálogo armonioso entre sujetos que representan y viven diferentes culturas y, al mismo tiempo, se hallan en diferentes posiciones económicas y sociales en la estructura de la “formación social” peruana. Sujetos que, en una dimensionalidad contrastante más amplia, están constituidos por el Estado y el pueblo, los elaboradores de las políticas en el país y los sectores sociales más empobrecidos, los comunicadores sociales y los consumidores de toda la basura ideológica que se derrama desde los medios de comunicación, los profesores monoculturales criollo-mestizos y la “otredad” sociocultural sobre la cual proyectan sus enseñanzas, etc. etc.
“La jerarquía es enemiga de la conversación, pues el diálogo intercultural –para ser tal- requiere de la equivalencia de los que conversan”, apunta acertadamente Grimaldo Rengijo (Escuela, saber andino-amazónico e interculturalidad, en: Niños y Aprendizajes en los Andes, p: 1, Huaraz, Mayo 2000).

En consecuencia el diálogo que propugna la interculturalidad que, por lo demás, hasta el momento parece ser un diálogo planteado solamente desde las vertientes de la matriz criolla mestiza, es un diálogo que pretende reconocer e impelir el protagonismo de los sujetos sociales andino-amazónicos por siglos sometidos a la explotación, marginación, desprecio y olvido, hacia un diálogo “respetuoso” y equivalente, sin, por lo general, poner en tela de juicio la propia matriz cultural criolla mestiza conduciendo, en ese sentido, a una reedición disfrazada de la relación dominio-subordinación en el terreno del saber y la cultura. Consecuentemente, una interculturalidad democrática y equivalente, con igual fuerza de voz y con capacidad real para controvertir el orden social desemejante impuesto por los inveterados y modernos “conquistadores” de estos pueblos, es una interculturalidad donde, al mismo tiempo que los sujetos sociales de la matriz cultural “original” andino-amazónica, potencian sus propias virtudes culturales y se emancipan cognoscitivamente de los fundamentos onto-epistemológicos, éticos e imaginarios de la cultura dominante, en la configuración de una de las vías; en la otra vía, la vía denominada como criollo-mestiza de raigambre occidental, los sujetos en los cuales se encarna y se hace mundo real la interculturalidad, necesitan imperiosamente (sí o sí) ingresar por un proceso de “descolonización” de su propio saber para desprenderse de las férreas ataduras ideológicas y cognoscitivas instituidas históricamente por el patrón de poder dominante mediante la “colonialidad del poder y el “eurocentrismo”; de manera tal que la “colonialidad del poder” condujo a la estructuración de las relaciones de poder en función a la imposición de la clasificación racial y cultural de las poblaciones andino-amazónicas, como poblaciones inferiores más cercanas a la naturaleza misma que a la condición del “homo sapiens” y “homo faber” europeos, dando lugar al racismo profundo que contamina la cotidianeidad de la vida social peruana; en tanto que el “eurocentrismo” acarreó el grave mal cognoscitivo de extender acríticamente las categorías europeas, construidas para dar cuenta de la realidad histórica propia de este mundo, para conocer y dar cuenta también del “tercer mundo”, deslegitimando los otros saberes es decir los saberes originales.

La interculturalidad asumida en doble vía significa, en consecuencia, desde la vertiente criolla-mestiza, la emancipación de las coordenadas ideológico culturales dominantes en la dimensión subjetiva de los actores sociales que la representan; el autocuestionamiento de la propia cosmovisión, la manera de ver la realidad y sus fundamentos ontológicos y epistemológicos así como el sentido que asumen las transacciones intersubjetivas entre los actores sociales de las culturas diferentes para, recién, en el decurso de este proceso, ingresar real y efectivamente a una interculturalidad equitativa y democrática.

Esta proyección, asimismo, no se reduce ni puede reducirse a una empatía psicocultural que, posiblemente, en sí misma no permita ir más allá de la dimensión empírico-positivista, sino que necesita trascender hasta el nivel de la teoría pero no de cualquier teoría sino de la teoría crítica por cualquiera de sus formas, matices o tendencias (marxismo heterodoxo, fenomenología, hermenéutica, teoría de la comunicación habermasiana) siempre y cuando apunten al corazón del eurocentrismo y su superación (entiéndase bien “superación” y no simplemente negación) por una nueva visión, esta vez, desde la perspectiva de los dominados o subordinados.
Lo que quiere decir, en otra manera de decir, que una interculturalidad consecuente y significativa, democrática y equivalente, sólo será una realidad, partiendo de la orilla de la matriz cultural criolla mestiza, en la medida en que se asuma el paradigma de la teoría crítica cuya expresión en el terreno de la pedagogía, según Peter Mclaren (Pedagogía crítica) se sintetiza en lo siguiente:

• La educación debe permitir poner en evidencia las contradicciones que bullen en el mundo social.• La educación actúa como un mecanismo selectivo haciendo uso de un currículo competitivo para los estudiantes de clase alta y adaptativo para los de clase baja.• La educación debe y puede asumir el papel de una “filosofía de la praxis” (Gramsci).• La educación se construye en el diálogo y el interaprendizaje.• La educación trata las relaciones concretas entre los individuos y los contenidos culturales e institucionales en el desarrollo del saber.• La pedagogía debe problematizar el lenguaje, la experiencia, el poder del conocimiento y la cultura, determinando cómo son constitutivos recíprocos de la subjetividad y cómo su combinación genera una forma particular de praxis que actúa sobre el mundo.• La pedagogía crítica se enfrenta con preguntas de cómo se produce la subjetividad individual mediante el lenguaje y por medio de las relaciones sociales, históricas y económicas.

Tengamos en cuenta que en la vida real este proceso de emancipación ideológica, cultural y política es el seguido por toda una intelectualidad orgánica latinoamericana a lo largo del siglo XX, que es necesario volver a estudiar, donde destacan Mariátegui, Haya de la Torre (en su primera versión indudablemente, el Haya de “El Antimperialismo y el APRA”), Martí, los teóricos de la dependencia, Paulo Freyre y muchos intelectuales y políticos más, así como tendencias de conocimiento, cuyo pensamiento ha influido poderosamente en la configuración del pensamiento latinoamericano crítico y emancipador que hoy pugna por reencontrar cauces viables para la construcción de una alternativa popular, en un mundo globalizado por el capitalismo tardío e hiperexplotado socialmente gracias al neoliberalismo defendido por el cerril pensamiento conservador eurocéntrico en nuestro medio nacional y regional.

lunes, 12 de octubre de 2009

12 de octubre Más de 500 años de resistencia indígena


12 de octubre: Más de 500 años de resistencia indígena
Escribe: :: ROXANA HERRERA RIVERA Cultural - 13:27h

“(...) hallamos estos reinos de tal manera que en todos ellos no había ni un ladrón, ni hombre vicioso, ni holgazán, ni había mujer adúltera, ni mala, ni gente mala vivía en lo moral, y que los hombres tenían sus ocupaciones honestas y provechosas. Y las tierras y montes y minas y pastos y caza y maderas y todo género de aprovechamientos estaba gobernado y repartido, de suerte que cada uno conocía y tenía su hacienda, sin que otro ninguno se la ocupase ni tomase, ni sobre ello había pleitos; (...)” (Testamento de (Mancio Sierra de Leguizamo, soldado español que participó en el asesinato de Atahualpa).

Contrario a la historia oficial, el extracto con el que iniciamos el presente informe, grafica una cultura con gran calidad de vida en el “Nuevo Continente”, una forma de vida muy desarrollada, a pesar del desconocimiento de muchos otros aspectos desarrollados en Europa, aquí calidad de vida para todos. No obstante, con el correr del tiempo y por la ambición desmedida de los foráneos, la cultura de este continente fue degenerándose, occidentalizándose, confundiéndose, desorientándose, tanto así, que hasta hace poco nada claro se tenía respecto al 12 de octubre.
El 12 de octubre ha sido acreditado tradicionalmente en nuestro país como Día de la Raza, como “homenaje al descubrimiento de América por los españoles”, ó “Día de las Américas”; pero luego estas denominaciones han cambiado.

Desde este año se está instaurando en esta fecha “el Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural”, exponiendo así que cuando Cristóbal Colón llegó a este continente no descubrió nada, en cambio su llegada sí marcó el inicio de un largo proceso de dominio cultural y que ahora buscamos una interculturalidad entre el Nuevo y el Viejo continente.

Hoy el Perú recuerda 517 años de la llegada de los conquistadores españoles a América, por eso este día los indígenas peruanos rememoran más bien “el Día de la Resistencia Indígena”, en recuerdo a la imposición de la cultura occidental y al saqueo de las riquezas de los pueblos con la llegada de los extranjeros.

“Este día recordamos la resistencia de nuestra cultura andina frente a la invasora occidental, más de 500 años de afirmación cultural de nuestros pueblos andinos, altiplánicos y amazónicos, recordamos la fuerza de una población aimara, quechua, uros y amazónica, que en nuestro país realiza una actividad intensa a favor del pueblo a favor del Perú”, opina el periodista César Suaña cuando le preguntamos sobre el tema.

Mientras tanto, para el alcalde del centro poblado de los Uros Chulluni, Julio Vilca Lujano, este día también se debe recordar la defensa y el respeto a la Pachamama (Madre Tierra) y el cuidado que debemos tener a la misma frente a la contaminación y la devastación de los recursos que actualmente se nota en el mundo.

LA RESISTENCIA DE NUESTRAS LENGUAS
Desde la época de conquista, debido a las epidemias, trabajos forzados y la discriminación anti indígena por parte de los blancos y mestizos, se redujo el número de lenguas en América a menos de 150 en la actualidad. Diversos estudiosos señalan que las lenguas que pudieron haberse empleado en el Perú sobrepasaron las 300.

Pese a ello, actualmente el Perú es un país multilingüe, donde se calcula que se habla 43 lenguas maternas como el quechua y aimara, las cuales representan la mayor cantidad de habitantes. Pero están también el jaqaru y el kawki, que pertenecen a la misma familia; mientras que en la región amazónica las lenguas más habladas son el asháninka y el aguaruna.

Esto significa que a más de quinientos años de colonización no se pudo desarticular toda la unidad histórica de nuestro espacio geográfico ni cultural, la invasión española en el Perú suscitada en 1492, repercutió en gran medida en la pérdida de algunos rasgos ancestrales y riqueza nacional, pero no ha podido quitar que nuestra tierra conserve sus rasgos culturales hasta estos tiempos, como la diversidad de sus lenguas, tradiciones y costumbres.

PELIGRO DE ALIENACIÓN
“Debemos tener mayor identidad, para evitar que la gente joven se identifique con patrones occidentales, deben preguntarse ¿quiénes son? ¿De dónde son? y ¿quiénes fueron sus padres? para tener identidad propia, recuperar y afirmarse en la cultura andina”, recomienda el alcalde Julio Vilca Lujano.

Sobre este aspecto, ya está en macha en la región Puno el Proyecto Educativo Regional (PER) el cual tiende a orientar la educación a reforzar la identidad, a descubrir lo valioso de sentirse indígenas o mestizos, en cualquier caso, busca mejorar la orientación cultural de la población andina. Sobre este punto, es necesario señalar que todo dependerá de las autoridades y de la misma ciudadanía para tener resultados en los años venideros.

A MANERA DE REFLEXIÓN
Finalmente, en esta fecha es necesario decirlo: la exclusión y marginación de los pueblos indígenas, especialmente de los espacios como la toma de decisiones no sólo es una falta de respeto, sino una vergonzosa muestra de cómo las discriminaciones históricas están aún vigentes hoy.

miércoles, 7 de octubre de 2009

LIMA. VESTIGIO MUESTRA MANO QUE SOSTIENE LO QUE SERÍA UN CUCHILLO O UN HUSO


Hallan friso de 5.000 años de antigüedad en Vichama

Expertos estiman que representaría la escena de un sacrificio o ritual
Un grupo de arqueólogos del proyecto Caral, dirigido por la investigadora Ruth Shady Solís, descubrió un friso que representa la mano derecha de una persona sosteniendo un instrumento parecido a un cuchillo o a un huso (instrumento para hilar). Esta imagen habría sido construida hace unos 5.000 años en el denominado edificio mayor de Vichama, en el complejo arqueológico ubicado en el distrito de Végueta, provincia de Huaura, Lima.

El friso, que podría considerarse como uno de los más antiguos del mundo, está localizado sobre un muro enlucido con arcilla, con perfil redondeado en la parte superior, adosado a otro de 1,90 metros de alto, también enlucido y con restos de pintura roja. La parte expuesta de la mano mide 23 × 20 centímetros, mientras que el instrumento que posee mide 35 centímetros de largo y unos 12 centímetros de ancho.

Teniendo en cuenta las funciones del edificio en el que fue encontrado el friso, los arqueólogos asocian el diseño a actividades ceremoniales como sacrificios o rituales.

El descubrimiento se produjo de manera fortuita durante las excavaciones del edificio mayor ubicado en la parte alta del cerro Halconcillo, próximo del centro poblado La Perlita, donde viven 500 personas. Cerca del lugar del hallazgo se construyó hace siete años un reservorio de agua potable el cual se rebalsa en algunas ocasiones afectando las construcciones del complejo arqueológico.

OTRO VESTIGIO CARAL El sitio arqueológico de Vichama tiene una extensión de 136,36 hectáreas y está situado en la margen derecha del río Huaura. En esa zona se han identificado construcciones monumentales, entre las que destacan doce montículos, algunos de ellos con edificaciones en forma de pirámide y los otros con edificaciones menores. Además hay en la zona vestigios de cenizas, muros, cinco cementerios y restos de conchas marinas.

Según los investigadores, Vichama fue parte de las redes de interacción de la civilización Caral, la primera civilización andina y uno de los más antiguos focos de la civilización en el planeta, pues floreció entre los años 3.000 y 1.800 a.C.

Otro diseño de características similares es el de las manos cruzadas de Kotosh (Huánuco). Este solo tiene 4.000 años de antigüedad.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Congreso Nacional de Estudiantes de Antropología CONEAN Puno 2009


Congreso Nacional de Estudiantes de Antropología CONEAN PUNO 2009
Fecha:
14 - 18 de Setiembre 2009

Lugar:
Auditorium Magno - UNA Puno

Hora:
8:00 am - 1:00 pm3:00 pm - 8:00 pm

Costo
Estudiantes S/. 50.00Egresados S/. 60.00Profesionales S/. 70.00Público en General S/. 70.00

Informes e inscripciones
Carrera Profesional de Antropología - Aula Nº 60Ciudad Universitaria - UNA Puno

Contáctos
email: conean-2009@hotmail.comconean2009@gmail.comweb:
http://conean2009.blogspot.com
Cta. de Ahorros: 320-302549539-9 Interbank

miércoles, 19 de agosto de 2009

La diablada danza peruana o boliviana

La diablada: ¿danza peruana o boliviana?

Escribe: René Calsín Anco

Fuente: Diario Los Andes Puno

En estos últimos días, por la participación de la Miss Perú Universo Karen Schwarz con una indumentaria denominada “diabólicamente bella” inspirada en la Diablada Puneña, nuevamente se ha puesto en tapete la paternidad de esta manifestación dancística del Altiplano.

NECESARIA RETROSPECCIÓN.- Los primeros pobladores altiplánicos (cazadores, recolectores y pescadores) nos dejaron varias danzas. Después los agricultores y pastores, particularmente los de habla puquina, los que forjaron las culturas Qaluyo, Pukara y Tiwanaku, crearon innumerables expresiones coreográficas. Entre los legados de la cultura Pukara tenemos al Puli Puli, también a los Pujllay y las Anata, estas últimas manifestaciones dancísticas son conocidas como carnavales; además en esos tiempos se crearon los Sikuris. Con los reinos aymaras aparecieron las danzas guerreras, caso de la Qawa (llamada después Qashwa), la Wifala y la Qajcha. Durante el Tawantinsuyo los pobladores del Qollasuyo ostentaron primacía dancística y musical; por entonces, las principales festividades se realizaban en la capital del Qollasuyo (primero en Hatunqolla y, posteriormente, en Chucuito) y en Copacabana (la principal concentración religiosa y ferial).
De manera que la abrumadora mayoría de las numerosas y atractivas danzas altiplánicas que hoy las apreciamos en los carnavales y las festividades, las llamadas autóctonas, son de factura prehispánica. Han sobrevivido con algunos cambios en coreografía, música y vestuario.

SUPERVIVENCIA DE DANZAS.- Durante la colonia, a pesar de la agresiva política evangelizadora que se sustentaba en la extirpación de idolatrías, subsistieron varias expresiones coreográficas. Cabe recordar que los españoles se empeñaron en desaparecer manifestaciones dancísticas en Copacabana y con menor entusiasmo en el resto del Altiplano y el Virreinato del Perú, en donde muchas de ellas se mantuvieron vivas, particularmente en las zonas altas y en los lugares menos vulnerables. En 1621 Alonso Ramos Gavilán advertía que los hispanos “an procurado siempre desterrar de sus fiestas [de los naturales] sus enfadados atambores… no consintiéndolas estos de Copacabana, ni los bayles de sus antepasados… los bayles de sus antepasados, que tan vivos los tienen los del Pirú”.

DANZAS DE ORIGEN COLONIAL.- Algunas de las expresiones coreográficas, aquellas clasificadas en una categoría denominada: “con trajes de luces”, caso de la Morenada, la Diablada y los Caporales tienen sus antecedentes en los siglos de dominación colonial; sin embargo, sus recreaciones finales datan de la centuria pasada.

LA PRESENCIA DEL DIABLO.- Con la evangelización hispana apareció el diablo en las manifestaciones dancísticas del Altiplano; por eso, el padre Ludovico Bertonio en su monumental Vocabulario de la lengua aymara de 1612, registraba al diablo o demonio como supayu, de la siguiente manera: “Demonio. Supayu. Antiguamente decían: Jawari”; a los diablos o demonios de las expresiones coreográficas los consideró así: “Demoñuelos o diablillos de las danzas. Suxu, sankatilla, kulun kulun, saynata, llama llama, jächuku”. Hay más registros de Bertonio que corroboran a los anteriores, algunos son: “Diablillo o espantajo. Suxo, saynata, sankatilla, qupa jaqi, llama llama, kulun kulun”; “Llama llama, jächuqu. Máscara o diablillo que sale en las danzas”; “Sankatillachasiña, &c. Enmascararse o vestirse como espantajo o demonio”.

De estos fehacientes e indiscutibles registros colegimos varios hechos, veamos tres de ellos. Primero, el diablo o “supayu” es de origen colonial, porque antiguamente había otro vocablo similar, el de jawari. Segundo, el diablo se insertó en varias expresiones coreográficas altiplánicas con diversas denominaciones. Tercero, desde su aparición el diablo de una danza portaba máscara.
El ALTIPLANO.- Si bien es cierto, que es innegable el origen colonial de la Diablada, con la aparición del diablo en las danzas altiplánicas y en las representaciones teatrales; sin embargo, queda por definir el espacio geográfico en donde se creo esta manifestación dancística. Las versiones de los cronistas y otros documentos coloniales nos hacen entrever que el Altiplano hizo de escenario de la Diablada, de la expresión coreográfica cuya paternidad está actualmente en disputa. El Altiplano está formado por la región Puno y un considerable territorio boliviano, que tienen por epicentro al Lago Titicaca.

JULI Y LA GÉNESIS DE LA DIABLADA.- Juli es uno de los probables pueblos en el que surgió la Diablada. Tal posibilidad, se sustenta en la notable labor cultural desarrollada por los jesuitas en este importante pueblo aymara. Como se sabe, hacia 1577 arribaron a tierras juleñas los primeros misioneros de la Compañía de Jesús, quienes en poco tiempo convirtieron a este pueblo en el faro cultural del Altiplano.

En tiempos prehispánicos la danza, la música, el canto y, a veces, el teatro se ejecutaban de manera conjunta; esta práctica, particularmente de las comedias, resultó aprovechada por los jesuitas en el primer tramo de la colonia. A propósito de una representación teatral promovida por los seguidores de San Ignacio de Loyola en el pueblo de Juli, el Inca Garcilaso de la Vega escribió: “algunos curiosos religiosos, de diversas religiones, principalmente de la Compañía de Jesús, por aficionar a los indios a los misterios de nuestra redención, han compuesto comedias para que las representasen los indios, porque supieron que las representaban en tiempo de sus Reyes Incas y porque vieron que tenían habilidad e ingenio para lo que quisiesen enseñarles, y así un Padre de la Compañía compuso una comedia en loor de Nuestra Señora la Virgen María y la escribió en lengua aymara… Representáronla indios muchachos y mozos en un pueblo llamado Sulli”. De este fragmento colegimos que los padres de la Compañía asentados en Juli promovían representaciones teatrales, las mismas eran ejecutadas por los jóvenes aymaras juleños de entonces, como solían hacer en tiempos prehispánicos; además, podemos inferir que en esas representaciones no podían faltar personajes que representen al bien y al mal, caso de los ángeles y los diablos, como lo sustenta Ricardo Arbulú Vargas apelando a una comunicación de los años aurorales del siglo XVII escrito por el padre Diego González Holguín, quien aludió a una representación de los “Siete Pecados Capitales y el triunfo de los ángeles sobre los demonios”.

Por otra parte, los diablos o demonios de las danzas se llamaron suxu, saynata, sankatilla, kulun kulun, llama llama, jächuku, qupa jaqi; esta variedad de términos, que indiscutiblemente forman parte del origen de la Diablada, son precisamente de los aymaras de la provincia Lupaqa; como nos lo dice el propio padre Bertonio acerca de las numerosas palabras que insertó en su Vocabulario de la lengua aymara: “Pero por ahora parecen bastante los vocablos que aquí se hallaren. Los que aquí se ponen son propios aymaras de la provincia Lupaca”. Como se sabe, la provincia Lupaqa abarcaba desde la hoy ciudad de Puno hasta Desaguadero; es decir, comprendía las actuales provincias de Chucuito, El Collao, Yunguyo y parte de Puno; además, el padre Bertonio vivió en Juli en los años finales del siglo XVI y los primeros del XVII.

IRRADIACIÓN DE LOS DIABLOS.- La representación de los diablos en las comedias, como la presencia de estos personajes en las expresiones coreográficas altiplánicas, propiciaron la formación de una danza, la de los Diablos, acompañada musicalmente por un grupo de Sikuris. Después, esta nueva manifestación dancística se propagó por todo el Altiplano y zonas aledañas; por eso, hasta hoy podemos apreciar a la Diablada (que es la sucesora de los Diablos) en la región Puno del Perú, en buena parte de Bolivia y en el norte chileno.

DELIMITACIÓN DE FRONTERAS.- La delimitación de los límites entre Puno (como departamento del Perú) y la república de Bolivia ocurrió en 1825. En los años previos a esta delimitación jurisdiccional, a la actual república boliviana se la conocía como Alto Perú, porque formaba parte del virreinato del Perú y se encontraba a más de 3000 m.s.n.m. Esta frontera se estableció cuando la expresión dancística predecesora de la Diablada se practicaba en todo el altiplano, es decir en la hoy región Puno y en apreciable circunscripción de la república boliviana.

EL DIABLO EN OTRAS DANZAS.- El diablo persistía como personaje importante en otras expresiones coreográficas del Altiplano; por eso, en 1928 Juan Alberto Cuentas hacía notar que el diablo “ocupa sitio preferente: en el Ttintihuaca, el Lanlaku, en Los Cintakana… también en los SICURIS, los diablos son la nota predominante”. Asimismo, el diablo y personajes afines formaban parte de los Morenos; por eso, en 1955 de Sikuris Mañazo se noticiaba: “Mañazo con toda la gama de disfraces de diablos caporales –de siete cabezas- chinas, diablos, chunchos, osos, negros, viejos, mexicanos, etc.”.

PERSISTENCIA DE LOS DIABLOS.- La danza de los Diablos, como de los Ángeles, perduró en el Altiplano, particularmente en la región Puno, hasta mediados del siglo XX. Al respecto es ilustrativa la información suministrada por el El Eco de Puno sobre la Festividad de la Virgen de la Candelaria de 1921: “cinco comparsas de indios disfrazados de toreros, morenos, ángeles, diablos y llameritos, precedían a la procesión”; otra información periodística de 1954, da cuenta de la participación de: “Diablos, llameros y otros bailes”. Por otra parte, en los años iniciales de los cuarenta del siglo pasado, Pierre Verger logró valiosos registros fotográficos de numerosas danzas y los publicó en el libro Fiestas y danzas en el Cuzco y en los Andes de 1945; en ese libro aparecen dos tomas de la danza de los Diablos de Ichu (vicedistrito de Puno), con las siguientes leyendas: “los diablos, con largos y puntiagudos cuernos como sables y tremendos”, “colmillos que recuerdan las máscaras de los peruanos precolombinos”.

DE LOS DIABLOS A LA DIABLADA.- En la centuria pasada tanto en la región Puno como en Bolivia, las agrupaciones de diablos y ángeles se recrearon en la Diablada. En la parte musical, el siku cedió el paso a los instrumentos de bronce. En el caso de Puno, la Diablada Bellavista y la Diablada Porteño fueron las primeras en intervenir en la Festividad de la Virgen de la Candelaria, hace medio siglo. Así como de los Morenos se recreó la Morenada, de los Llameros y Kullawas (danzas prehispánicas) resultaron la Llamerada y la Kullawada; de similar manera de los Diablos y los Ángeles devino la Diablada.

LA MÁSCARA.- La careta de la Diablada apareció con la danza de los Diablos; esta máscara ha evolucionado paulatinamente como podemos apreciar en las fotos publicadas por Pierre Verger y en el actual traje que portan los danzarines de la Diablada. Si bien es cierto que esta expresión coreográfica es colonial; sin embargo, para su creación se recogió algunos elementos andinos, caso de la máscara; pero la careta andina era distinta; es más, hubo danzas prehispánicas de enmascarados, caso de los Guacones.

PRIMACÍA DANCÍSTICA DE PUNO.- En la región Puno hay mayor variedad de danzas que en cualquier región del país, inclusive es mayor la diversidad que en el altiplano boliviano, por la gran tradición dancística y musical que ostenta. Por esa variedad, en 1934 el artista y escritor cusqueño Darío Eguren de Larrea expresaba: “Puno constituye la riqueza musical y coreográfica mayor de América” y, en 1967, el notable narrador José María Arguedas escribía: “No creemos que exista en América un acontecimiento comparable, en cuanto a danzas y música, como la fiesta de la VIRGEN DE LA CANDELARIA”.

A MANERA DE CONCLUSIÓN.- La Diablada incuestionablemente es una danza creada en el Altiplano en el primer tramo del virreinato peruano; si quisiéramos señalar su cuna, sus raíces estarían en el importante pueblo colonial de Juli, en donde logró su primer desarrollo. De las numerosas y diversas danzas altiplánicas, son poquísimas las expresiones coreográficas que tienen por escenario a Puno y a la república boliviana; sin embargo, son advertibles los matices o las variantes de estas danzas, las diferencias las apreciamos claramente en la Diablada Puneña y la Diablada Boliviana. En el desarrollo de esta manifestación dancística se contó con invalorables aportes de peruanos y bolivianos.

En suma, consideramos que la Diablada es altiplánica y de origen colonial, por tanto la paternidad es mutua, tanto del Perú como de Bolivia.

jueves, 6 de agosto de 2009

DIABLADA PUNEÑA

Puno reivindica la Diablada y señala los orígenes y significado de esta danza



La Diablada, danza sazonada de leyenda, mito, tradición y religiosidad, es una evidencia irrebatible del sinccretismo que se cultiva en el altiplano. En la actualidad los focos mas importante de su practicase se dan cada, es de febrero, en Oruro, Bolivia, en honor a la Virgen del Socavón; y Puno, Perú, en honor a la santísima Virgen de la Candelaria.

Estudiosos manifiestan que en esta danza se evidencia la lucha del mal personificado por los diablos y el bien representado por el arcángel San Miguel. Respecto al origen podemos decir que se remonta muchos años antes de la llegada de los españoles, por ello se advierte la presencia mas que del diablo, de un ser benefactor, dueño de riquezas del subsuelo conocido como -según la cosmovisión andina- Tío, Anchancho, Uyhuiri, Markani.

El velo oscuro del tiempo hace que el origen genuino de esta danza de pierda en el horizonte de la mano del cronista. Podemos relatar, sin aseverar, que en el mundo andino con la llegada de los españoles se inició un proceso de transculturizacion, mediante la extirpación de idolatrías y conversión de los conquistados para imponerles una nueva religión satanizando a sus deidades andinas. Obligándoles a creer en un diablo que se revela y enfrenta vanamente a Dios. Diríamos que la Diablada tiene sus inicios con la llegada de los españoles y las misiones jesuitas que adoctrinaban a los nativos y uno de sus mayores centros fue la actual ciudad de Juli, en la provincia de Chucuito, no por nada llamada la pequeña roma de América por poseer varias iglesias.

domingo, 2 de agosto de 2009

Pobladores de Puno pide prosperidad en ceremonia Challa a la Pachamama

Pobladores de Puno pide prosperidad en ceremonia Ch’alla a la Pachamama

Escribe: ANDINA | Nacional - 01 ago 2009
Fuente: Diario Los Andes

Diversas organizaciones dedicadas a la promoción cultural de Puno, encabezadas por el Instituto Jilata, realizaron hoy la tradicional ceremonia "Ch’alla a la pachamama" en agradecimiento a la madre tierra por los frutos dados, así como por la prosperidad en el inicio de la nueva campaña agrícola.

El director del Instituto Jilata, Salvador Mamani Chayña, informó que el ritual se realizó en el frontis del templo San Juan, en el parque Pino, donde se congregó un gran número de personas quienes participaron de la tradicional ceremonia, que se inició a las 05:30 horas con la salida de los primero rayos solares.

“Se trata de uno de los rituales más importante en el mundo andino en honor a la pachamama (madre tierra), que se realiza cada 1 de agosto, al cual consideramos como mes caliente, para que nuestros deseos se cumplan y tengamos prosperidad, así como
para protegernos de la mala suerte y envidias”, explicó.

Asimismo, dijo que se realiza la ofrenda a la pachamama a través de un saumerio, en cuyo brasero se coloca la hoja de coca, incienso, untu (cebo de llama), vino y coa (planta silvestre).

Luego, los asistentes se colocan una mixtura de colores amarillo o blanco en el rostro y algunas partes del cuerpo como agradecimiento a la salud física y mental.

”En algunos distritos de la región Puno, antes de que salga el sol, la gente se trasladará a los principales ríos para recoger piedrecitas planas que colocan en los saumerios, porque según la creencia andina significa abundancia, riqueza y prosperidad”, agregó.

Los comerciantes de los mercados y los pobladores del altiplano que no acuden a los lugares de concentración, en tanto, realizan el mismo ritual en sus respectivas viviendas.

De otro lado, la Dirección Regional de Educación de Puno, a través de una resolución directoral, dispuso que en todas Unidades de Gestión Educativa Local (UGEL) e instituciones educativas de nivel primario, secundario y superior incluyan dentro de su calendario cívico y comunal el día 1º de agosto como Día del Agradecimiento y Ch’alla a la Pachamama, con el fin de rescatar su acervo cultural.