jueves, 18 de febrero de 2010

I SIMPOSIO NACIONAL DE ANTROPOLOGIA - TRUJILLO 2010


viernes, 12 de febrero de 2010

En el Año Internacional de Acercamiento de las Culturas

En el Año Internacional de Acercamiento de las Culturas

Irina Bokova. Directora general de la Unesco
Viernes 12 de febrero de 2010 - 12:03 am

El mundo en el que vivimos lleva cada vez más el sello de una interdependencia creciente en todos los aspectos del quehacer humano. La mezcla de nuestras sociedades que de ella se deriva ofrece nuevas oportunidades de estrechar los vínculos entre los pueblos, las naciones y las culturas, a escala planetaria. Al mismo tiempo, con la mundialización han aumentado en los últimos años la incomprensión y la desconfianza. La crisis económica, medioambiental y también ética intensifica aún más ese sentimiento de inseguridad y de recelo.

Ante esa evidencia, he propuesto una nueva visión, universal, abierta a toda la comunidad humana, a la que di el nombre de “nuevo humanismo”. Estoy convencida de que la Unesco posee todos los medios para lograr aportar una respuesta humanista a la mundialización y a la crisis. En respuesta al sentimiento de vulnerabilidad que se insinúa en todos los niveles, se impone en efecto la necesidad de inventar nuevas modalidades de acción para salvaguardar la cohesión social y preservar la paz.

Con plena conciencia de cuán urgente resulta esta tarea, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 2010 Año Internacional de Acercamiento de las Culturas y designó a la Unesco organismo rector de la celebración de este año, habida cuenta de su experiencia de más de 60 años de labor en pro “del conocimiento y de la comprensión mutua entre las naciones”.

Las culturas abarcan no solo las artes y las letras, sino también los modos de vida, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias. En esta era de mundialización, caracterizada por la aceleración de los intercambios y una complejidad acrecentada, la protección y promoción de esa rica diversidad plantea múltiples desafíos. Ciertamente, la cultura como tal no figura entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, omisión que considero lamentable. Pero los vínculos que la unen al desarrollo son tan sólidos, que este no puede prescindir de la cultura. Tengo la firme intención de demostrar, mediante nuevas iniciativas, que esos nexos son indisociables.

El objetivo de este año internacional es contribuir a que se disipen las amalgamas generadas por la ignorancia, los prejuicios y las exclusiones, que son fuente de tensiones, inseguridad, violencia y conflictos. Será menester, pues, que, promoviendo el diálogo y el conocimiento recíprocos, propiciemos el respeto por la cultura ajena y rompamos las barreras que separan a las diversas culturas. El intercambio y el diálogo entre las culturas son los mejores instrumentos para construir la paz.

Se han definido cuatro ejes estratégicos de acción para este año. Se tratará de promover el conocimiento recíproco de la diversidad cultural, étnica, lingüística y religiosa, establecer un marco de valores compartidos, fomentar una educación de calidad y competencias interculturales e incitar al diálogo para el desarrollo sostenible.

Con el fin de alcanzar estos objetivos, exhorto a que se movilicen todos los asociados: las comisiones nacionales para la Unesco, los organismos del sistema de las Naciones Unidas, las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, los embajadores de buena voluntad y los artistas para la paz, las cátedras Unesco y las escuelas asociadas, los clubes y centros Unesco, los parlamentarios, las autoridades locales, el mundo de la cultura, de las ciencias, de la educación y de los medios de comunicación, los dirigentes cívicos y las organizaciones de jóvenes, así como la sociedad civil en su conjunto, comprendido el sector privado. Gracias a estos esfuerzos mancomunados, la celebración del 2010 alcanzará amplia notoriedad y tendrá las mayores repercusiones posibles en los planos local, nacional, regional e internacional.

Ante los desafíos de un mundo cada vez más intercomunicado, nuestro cometido común consiste en tender puentes sólidos y solidarios entre todas las culturas, a fin de crear una nueva ética universal de la convivencia.

Viernes 12 de febrero de 2010 - 12:03 am

domingo, 10 de enero de 2010

Las representaciones del animu en los Andes del sur peruano

Las representaciones del animu en los Andes del sur peruano
Fuente: Los Andes
Escribe: Palmira La Riva González
“Il n’y a pas le corps et l’ame ; tous deux sont physiques et differement materiels, et c’est le passage entre les deux que l’on devrait appeler corps (Le corps en enjeu) ”.El animu (esp. ánimo) es una entidad corporal que juega un rol fundamental en los sistemas de representación del cuerpo y de la persona de las poblaciones andinas de la región del Cusco y en los Andes en general.

Esta “fuerza que anima” no sólo se encuentra en los seres humanos; las plantas y los animales, las montañas y las fuentes poseen también esta entidad energética general que transmiten a los hombres. En este artículo nos concentraremos exclusivamente al animu en relación con el cuerpo de la persona.

Fuerza, principio vital, el animu o ispiritu -los términos son intercambiables- es el responsable de mantener el cuerpo en vida; la perdida parcial o total del mismo conducen a la enfermedad y a la muerte respectivamente.

A la noción de animu que caracteriza todo cuerpo en vida se opone la noción de alma que hace referencia al animu de los muertos y que se encuentra estrechamente asociada al cadáver carente de vida denominado aya, haciendo imposible una distinción entre lo material e inmaterial en la representación de la persona en los Andes .

Estrechamente asociada a otras sustancias vitales, el animu es una entidad corporal compleja, inmaterial y material a la vez, que ha amalgamando e incorporando características y funciones de antiguas entidades corporales anímicas precolombinas e hispánicas como el camac, el sungu, el anima y, las almas encontrándose también relacionada con otras sustancias o entidades corporales como la sangre, la sombra o el nombre de la persona, entre otras, como veremos más adelante.

En este artículo nos proponemos presentar las principales representaciones del animu en la región del Cusco a partir de las informaciones proporcionadas por los miembros de la comunidad campesina de Surimana situada en la provincia de Canas así como de las representaciones gráficas del cuerpo elaboradas por los niños de dicha comunidad. Entre los informantes figuran parteros, parteras, curanderos y promotores de salud. Una de las parteras, Ana Huallpa, con la que venimos trabajando hace algunos años es originaria del centro poblado de Huarocondo. Este estudio se complementa con los distintos estudios etnográficos y fuentes históricas que han tratado el tema.

Características generales del animu:
Si bien el animu se considera de manera general como una fuerza que anima, que mantiene el cuerpo en vida y que se posee desde el vientre de la madre , un estudio detallado y minucioso de las distintas representaciones gráficas y descripciones que dan los informantes de la misma, así como su relación con otras sustancias corporales, atesta la ausencia de una concepción única e unívoca. En efecto, las representaciones del animu, así como el número de entidades anímicas en el cuerpo, pueden variar de una región a otra o de un individuo a otro según el género . Además, la presencia del animu varía a lo largo del ciclo de vida de un individuo en un proceso paulatino de adquisición de fuerza anímica y fijación de la misma en el cuerpo para decrecer con la edad hasta la perdida total con la muerte. La pérdida de principio vital va de par con la “degeneración” de la sangre. Más adelante veremos la relación estrecha entre ambas “substancias corporales”.
Por otra parte el animu está estrechamente relacionado al concepto de kallpa que hace referencia a la fuerza física. Esta fuerza proviene principalmente de las sustancias alimenticias ingeridas por los individuos, estableciendo una estrecha relación entre la alimentación y la constitución de la persona.Considerado como una “entidad” vital, inmaterial y volátil, el animu, animu o alma -refiriéndose al principio vital- es frecuentemente comparado con el viento, wayra hina purishan “va caminando como el viento…”.

[…] Wayrahinachallachá kakushan riki, wayrahinallapuniyá. Manayá rikunmanchu pipas, manan kanchu [color], ni imayna kasqan, ni huch’uycha ni hatuncha kasqan animuqa riki, solamenteqa wayra-hinalla, samayhinachallachá kashan riki, airechalla riki kashan

“[...] Como el vientecito no más será pues, como el viento siempre. Nadie podría verlo, no tiene color, ni se sabe como es, no se sabe si es pequeñito o grandecito. Solamente es pues como el viento, como el aliento, es airecito no más”. (Saturnino Mamani)

(*) Publicado en 41 edición de la Revista Andina.

Yatiris. Adivinos andinos

Yatiris. Adivinos andinos
Fuente: Los Andes
Escribe: Fernando Chuquipiunta Machaca

DOSSIER LITERARIO: ¿Cuándo es momento para publicar una obra literaria? ¿Cuándo es tiempo para detenerse y observar el camino recorrido? El poeta José Luis Ayala Olazával (Huancané, 1942), no lo sabe con seguridad. Sólo sabe que a veces el paso del tiempo es inexorable e infalible y a veces uno no lo siente. Hace 50 años se publicó el primer poemario de José Luis Ayala, Geografía del Corazón. Toda esta trayectoria literaria es objeto de reconocimiento con la publicación de Yatiris. Adivinos andinos. (Fondo Editorial de la Universidad Ricardo Palma, 2009).

Como uno produce, vive, escribe y experimenta día tras día los rigores de la vida y las felicidades que ella misma da, suele no ser muy consciente del grueso de la obra hasta que alguien le pide a uno reunirlos en un solo despliegue verbal. Al momento de escribir no fui muy consciente de sopesar el sentido de mi obra”, sostiene el celebérrimo aeda José Luis Ayala.

LÍNEAS DE CREACIÓN: El libro, de más de 300 páginas y muy bien impreso, ejemplifica el saber milenario y mágico de la cultura popular, el texto del ilustre intelectual huancaneño José Luis Ayala se plantea como una guía de creencias mitológicas, entre las que se encuentran son las manifestaciones socioculturales, el mundo astral de los sidéreos o la suerte de redención y resarcimiento con el modus vivendi, así también sirve para quienes quieran aprender a leer la coca. Es decir, leer el futuro, avizorar el porvenir y curar sobre el alma como el cuerpo, en un sistema adverso en el que se ha perdido la fe y la esperanza cosmogónica.

Como José Luis Ayala lo llama: La ceremonia del pago a la pachamama es un rito sagrado y ancestral, se le puede explicar desde la religiosidad andina, la semiótica y la parasicología social. Los alto misayox (quechuas) y yatiris (aymaras), son personas que realizan un acto para devolver a las personas el equilibrio emocional y la dimensión espiritual entre el ser, la vida y la naturaleza.

MOTIVACIONES: De ahí que para el poeta José Luis Ayala sea primordial cantarle a las cosas buenas del país y de la vida. “Creo que hay un retrato del Perú, sus cosas bellas, lo excelso, lo rico, lo atractivo, lo sideral, lo histórico, lo ejemplar. La parte negativa del Perú no me toca cantarla, no me motiva ni me mueve. No toca ni rasga una nota de mi alma. Me aplasta, me duele, en la vida pública he trabajado por evitar ese tipo de conducta o defectos de esa conducta, manifestó el poeta en mención”.

Por ello para el autor esta encomiable obra se complementa con una vocación sostenida de jaquisofía neo-vanguardista. “Me interesa vivir para servir. Extraño cada día que no puedo escribir algo para los demás, fundamentalmente los marginales y desposeídos necesitan de mí. Siempre he hablado preferentemente a los que menos tienen voz y lo he hecho con mucha gratitud humana. Ha sido mi aliciente cotidiano de los últimos 50 años, señaló el reconocido escritor”.

José Luis Ayala dice: “Espero que con Yatiris. Adivinos andinos los lectores, creadores y especialistas puedan conocer mi obra, que a menudo es muy difundida por haber publicado en gran cantidad de tirajes. Uno trabaja para lograr exaltar las grandes sensaciones y sentimientos en el lector. Sueño con otro destino para el país y por ello considero importante sus posibilidades de país por sus paisajes, vivencias, sueños y desilusiones. Todos son motores de la creación literaria, puntualizó José Luis Ayala”.

GUIA BIOGRÁFICA: José Luís Ayala es un escritor de reconocido prestigio en Sudamérica. Ha escrito poesía infantil, poesía bilingüe aymara – español, narración y ensayo. Ha ejercido como periodista, maestro y literato. En su carrera ha recibido varios premios y distinciones como las siguientes: Primer Premio Poesía Sur Peruana (1967), Primer Premio de Literatura Popular (1990), Premio de Literatura César Vallejo, CONCYTEC (1990); Premio Internacional de Poesía, DIP, París (1964).

El análisis cultural del derecho

EL ANALISIS CULTURAL DEL DERECHO


Escribe: Boris Espezúa Salmón

Fuente: Los Andes

Entre muchas teorías que han venido apareciendo en las últimas décadas en el pensamiento jurídico, dentro de las cuales están las teorías neopositivistas como La Argumentación Jurídica, el Análisis Económico del Derecho, la teoría Garantista del Derecho y otras también de corte jusnaturalista, destaca nítidamente la teoría del Análisis Cultural del Derecho, que tiene como representante a Paul Khan, que es catedrático de Derecho de la Cátedra Nicholas B. Katzenbach de la Universidad de Yale y autor de varios textos vinculados a la antropología jurídica, y desarrolla su propuesta en su obra titulada: “Análisis Cultural del Derecho” Una reconstrucción de estudios jurídicos, publicado en Barcelona en el año 2002.

Esta teoría parte de la premisa que la cultura es un factor de integración y estabilidad política que tiene que ver con el poder, los equilibrios locales y regionales, así como con el agente y objeto de las políticas públicas. Es un elemento básico de vínculo de la memoria, identidad y aspiraciones sociales y no debería ser del olvido, discordia y exclusión. A la cultura se le reconoce y utiliza para construir social y jurídicamente sujetos individuales y colectivos que demanden legitimidad y legalidad dentro de un Estado Democrático. La cultura significa espacios de poder y resistencia de conformación y recomposición de potencias, representa símbolos de pluralidad y disenso y consenso, conflicto y acuerdo. La trascendencia del Derecho Cultural consiste en configurar un espacio en el que el derecho dialoga con la cultura en beneficio del conocimiento y la sociedad.

En la aproximación Cultural se sabe que el Estado de Derecho es una compleja construcción de protección, su carácter contingente. Se trata de que el Derecho se libere también en la práctica cultural, haciendo posible que los ciudadanos pongan su cuota de esfuerzo por elevar una conciencia jurídica, a la par que se eleve una conciencia cultural, donde se eleve la valoración al ser humano, a los bienes públicos, a la seguridad, al orden, y al desarrollo que en buena cuenta es también fin del Derecho, de modo que existe una garantía en elevar una conciencia jurídica al elevar una conciencia cultural.

El Análisis Cultural del Derecho es una metodología científica que no sólo pretende estudiar, sistematizar y explicar las normas jurídicas de contenido cultural, sino comprender desde la cultura el sentido del Derecho y la posibilidad de hacerla coherente para la vida cotidiana. El positivismo ha desplazado la cultura y con ello las Escuelas del Historicismo, la Sociología Jurídica y el Jusnaturalismo. Se ha supuesto que gobernando la cultura a través del Derecho y sus tecnologías, el orden, progreso y felicidad de las sociedades humanas vendrían por añadiría, lo que no es así. Ya en su momento Malinosky, Savigny, Recasens Siches advirtieron que el Derecho y la cultura deben estar juntas. Para entender que la cultura es un todo integrado y debe apreciarse con las prácticas y conductas específicas de individuos, grupos y sectores sociales, así como la representación y los significados que éstas constituyen respecto a tales prácticas.

Hay por lo tanto una relación dialéctica. Stavenhagen apunta que el Derecho de las personas pertenecientes a minorías étnicas, religiosas o lingüísticas a gozar de su propia cultura, profesar y practicar su propio idioma en común. Señala que es importante el reconocimiento del Derecho de minorías étnicas, el derecho ancestral y originario a desarrollar su propia cultura y el respeto a su identidad, tradición e interactuar con las otras culturas, lo cual debe proteger el derecho e impulsarlo.

El Análisis Cultural del Derecho supone explicar y comprender conceptos preliminares del derecho y la cultura, ambos son polisémicos y descansan sobre variables epistemológicas y metodológicas, es decir su significado depende de la disciplina y el enfoque utilizados en su tratamiento. El Análisis Cultural del Derecho conceptúa al Derecho como ordenamiento normativo, positivizado y a la cultura como actividades, conocimiento o productos y servicios educativos, intelectuales y artísticos.

El concepto se extiende al estudio de género, minorías indígenas y culturales populares. El Análisis Cultural del Derecho parte de la base de que existe un subsistema constitucional y legal que regula la actividad del Estado y la sociedad en las materias arriba señaladas. Dado que se trata de un subsistema jurídico, las normas que regulan la cultura cuentan con ciertos principios, objeto y finalidades.

Kant señaló alguna vez que la tarea de la filosofía es determinar los límites de la razón, y se debe pasar a la especificidad de las prácticas sociales, donde está el Estado de Derecho, porque es la forma de comprender al yo y a los otros. Se trata que el Derecho configure con la realidad viva y directa, que no sea un andamiaje, sino un reflejo de la realidad. Por otro lado, el Análisis Cultural del Derecho tiene que propender al reconocimiento de los pueblos periféricos, hay que recordar a Manuel Lévinas cuando señala: “Sólo con el otro se puede fundar el verdadero derecho. Sin él o ellos, no hay derecho verdadero”. Señalando que lo importante es incluir, articular, comunicarse y consensuarse con nuestros semejantes, sino el derecho resulta siendo un medio y no un fin en sí mismo.

El derecho no debe ser un misterio, como lo es hasta ahora en la medida que se ha preocupado en ser hegemonizante sin conocer lo heterogenizante, por lo que debe extenderse el derecho a involucrar a todas las culturas adecuándose a ellas, dando prevalencia al ser humano, como núcleo integral y atendible por encima de los prejuicios o enfoque ideológico. Se trata de conciliar el derecho con la cultura, de comprender que la cultura no está separado del Derecho, y que sólo mediante la cultura es posible avanzar en un derecho auténtico, que en países como el Perú esta necesidad es impostergable, ya que no se puede soslayar las culturas originarias, y creer que esperando el tiempo en que puedan adscribirse a un derecho positivizado o occidental que es llamado “Oficial” se podrá solucionar el problema, planteado así las cosas es completamente erróneo, creer que se puede dar viabilidad , legitimidad y eficacia a un derecho superpuesto o puesto en una realidad que queremos negarla, ello es muy discriminador y excluyente, desnaturalizante para tiempos de renovación y de integración.

En los últimos años se viene revalorando la diversidad cultural en el mundo. Se ha interpretado con mirada fresca el papel y las relaciones de muchos sectores sociales con distintas culturas: pueblos originarios, etnias, comunidades de inmigrantes, grupos que se identifican por su preferencia sexual, por su género, su religión o su nacionalidad. En el contexto de la globalización de la sociedad de conocimiento y de la sociedad red, la reafirmación y la reivindicación de la identidad cultural ha pasado a ocupar un lugar central. Se trata de proponer una sociedad auténticamente plural que también sea justa, inclusiva. En una sociedad como la peruana donde hay múltiples desigualdades, la solución a la problemática de los pueblos indígenas no es cuestión de caridad ni de alivio a la pobreza, sino de justicia social. El Estado tiene la obligación de establecer políticas de compensación a favor de dichos pueblos, así como de garantizar el ejercicio efectivo de su derecho a la autonomía, y a participar en las decisiones acerca de cómo explotar los recursos naturales de los territorios que ocupan y cómo canalizar los beneficios.

La teoría comentada nos hace ver la dinámica del Derecho para tiempos en que los compromisos de apostar por el mejor futuro es lo que cuenta. Sócrates puede no haber estado en lo correcto al beber la cicuta, pero estaba en lo correcto al afirmar que en donde fuera, él seguiría siendo un ateniense comprometido con la apuesta por la justicia. Y eso es lo que justifica al hombre en su paso por el mundo.

BIBLIOGRAFÍA:
Kahn Paul. “Análisis Cultural del Derecho” Edic. Yale Law School. Barcelona. 2002.Ureta Guerra Juan. “Introducción Al Derecho Postmoderno” Edit. Textos. Lima, 2006.López Medina Diego. “Teoría Impura del Derecho” La Transformación de la Cultura Jurídica en Latinoamérica. Edic. Legis. Bogotá- Colombia. 2007.Del Mastro César. “Sombras y Rostros del Otro” Una apreciación de Manuel Lévinas. Edic. PUCPC, Lima. 2007.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Interculturalidad sesgada o Interculturalidad en doble vía

Interculturalidad sesgada o Interculturalidad en doble vía
Escribe: Luis F. Vilcatoma Salas

La interculturalidad es un tema que, por las circunstancias en que viene siendo tratado (desarrollo de un activo etnoculturalismo a nivel mundial, explosión de la diversidad, afirmación de los enfoques cualitativos en la investigación y el conocimiento, reivindicación de lo micro como mirada acuciosa de las disciplinas y como espacio de manifestación importante de la acción social, etc.), y por su instalación central en la agenda de la ciudadanía crítica y la política innovadora en el país, tendrá, con toda seguridad, aliciente notable en los años siguientes del siglo en curso.

Algunos de los errores, sin embargo, en este tratamiento tienen su origen en la no asunción de esta propuesta (la interculturalidad) hasta sus últimas consecuencias. En algunos casos, por ejemplo, se acepta la interculturalidad y hasta se la promueve académica y educativamente pero sólo como un medio para fortalecer el monoculturalismo de los grupos étnicos originarios, dejando en el limbo o en el vacío existencial a la otra matriz cultural, es decir la matriz criollo- mestiza. En otros casos, que me parecen ser los más frecuentes, tras el concepto de interculturalidad la argumentación discurre única y absolutamente por los rieles de una sola cultura, la cultura andino-amazónica recayendo en un cuestionable esencialismo cultural que, según las interpretaciones más actualizadas de la cultura, no tiene pies ni cabida en el momento actual. Un esencialismo al fin de cuentas ontológico y epistemológico que encapsula la cultura en una red primaria de características inmóviles, concluyentes y pétreas, desde siempre y para siempre, hasta advenir en la descabellada idea resucitadora de sistemas y lógicas pre-hispanicas como alternativa al capitalismo y su modernidad cultural tardía.

La intercultaridad es, por el contrario, diálogo pero también debate y conflicto contextualizado en un ambiente donde existen y se desenvuelven estructuras de poder económico, social, político, institucional y cultural. Estructuras que determinan, desde el saque, una interculturalidad real asimétrica marcada intensamente por las diferencias económicas, sociales y políticas de los seres humanos categorizados en clases sociales -aunque este término no sea del gusto de ciertos etnocentristas andinos que complacen a la clase dominante disimulando la diferenciación y polarización entre clases sociales, con ciertos almibarados términos dizque más apropiados por su origen histórico-étnico-; lo que hace imposible un diálogo armonioso entre sujetos que representan y viven diferentes culturas y, al mismo tiempo, se hallan en diferentes posiciones económicas y sociales en la estructura de la “formación social” peruana. Sujetos que, en una dimensionalidad contrastante más amplia, están constituidos por el Estado y el pueblo, los elaboradores de las políticas en el país y los sectores sociales más empobrecidos, los comunicadores sociales y los consumidores de toda la basura ideológica que se derrama desde los medios de comunicación, los profesores monoculturales criollo-mestizos y la “otredad” sociocultural sobre la cual proyectan sus enseñanzas, etc. etc.
“La jerarquía es enemiga de la conversación, pues el diálogo intercultural –para ser tal- requiere de la equivalencia de los que conversan”, apunta acertadamente Grimaldo Rengijo (Escuela, saber andino-amazónico e interculturalidad, en: Niños y Aprendizajes en los Andes, p: 1, Huaraz, Mayo 2000).

En consecuencia el diálogo que propugna la interculturalidad que, por lo demás, hasta el momento parece ser un diálogo planteado solamente desde las vertientes de la matriz criolla mestiza, es un diálogo que pretende reconocer e impelir el protagonismo de los sujetos sociales andino-amazónicos por siglos sometidos a la explotación, marginación, desprecio y olvido, hacia un diálogo “respetuoso” y equivalente, sin, por lo general, poner en tela de juicio la propia matriz cultural criolla mestiza conduciendo, en ese sentido, a una reedición disfrazada de la relación dominio-subordinación en el terreno del saber y la cultura. Consecuentemente, una interculturalidad democrática y equivalente, con igual fuerza de voz y con capacidad real para controvertir el orden social desemejante impuesto por los inveterados y modernos “conquistadores” de estos pueblos, es una interculturalidad donde, al mismo tiempo que los sujetos sociales de la matriz cultural “original” andino-amazónica, potencian sus propias virtudes culturales y se emancipan cognoscitivamente de los fundamentos onto-epistemológicos, éticos e imaginarios de la cultura dominante, en la configuración de una de las vías; en la otra vía, la vía denominada como criollo-mestiza de raigambre occidental, los sujetos en los cuales se encarna y se hace mundo real la interculturalidad, necesitan imperiosamente (sí o sí) ingresar por un proceso de “descolonización” de su propio saber para desprenderse de las férreas ataduras ideológicas y cognoscitivas instituidas históricamente por el patrón de poder dominante mediante la “colonialidad del poder y el “eurocentrismo”; de manera tal que la “colonialidad del poder” condujo a la estructuración de las relaciones de poder en función a la imposición de la clasificación racial y cultural de las poblaciones andino-amazónicas, como poblaciones inferiores más cercanas a la naturaleza misma que a la condición del “homo sapiens” y “homo faber” europeos, dando lugar al racismo profundo que contamina la cotidianeidad de la vida social peruana; en tanto que el “eurocentrismo” acarreó el grave mal cognoscitivo de extender acríticamente las categorías europeas, construidas para dar cuenta de la realidad histórica propia de este mundo, para conocer y dar cuenta también del “tercer mundo”, deslegitimando los otros saberes es decir los saberes originales.

La interculturalidad asumida en doble vía significa, en consecuencia, desde la vertiente criolla-mestiza, la emancipación de las coordenadas ideológico culturales dominantes en la dimensión subjetiva de los actores sociales que la representan; el autocuestionamiento de la propia cosmovisión, la manera de ver la realidad y sus fundamentos ontológicos y epistemológicos así como el sentido que asumen las transacciones intersubjetivas entre los actores sociales de las culturas diferentes para, recién, en el decurso de este proceso, ingresar real y efectivamente a una interculturalidad equitativa y democrática.

Esta proyección, asimismo, no se reduce ni puede reducirse a una empatía psicocultural que, posiblemente, en sí misma no permita ir más allá de la dimensión empírico-positivista, sino que necesita trascender hasta el nivel de la teoría pero no de cualquier teoría sino de la teoría crítica por cualquiera de sus formas, matices o tendencias (marxismo heterodoxo, fenomenología, hermenéutica, teoría de la comunicación habermasiana) siempre y cuando apunten al corazón del eurocentrismo y su superación (entiéndase bien “superación” y no simplemente negación) por una nueva visión, esta vez, desde la perspectiva de los dominados o subordinados.
Lo que quiere decir, en otra manera de decir, que una interculturalidad consecuente y significativa, democrática y equivalente, sólo será una realidad, partiendo de la orilla de la matriz cultural criolla mestiza, en la medida en que se asuma el paradigma de la teoría crítica cuya expresión en el terreno de la pedagogía, según Peter Mclaren (Pedagogía crítica) se sintetiza en lo siguiente:

• La educación debe permitir poner en evidencia las contradicciones que bullen en el mundo social.• La educación actúa como un mecanismo selectivo haciendo uso de un currículo competitivo para los estudiantes de clase alta y adaptativo para los de clase baja.• La educación debe y puede asumir el papel de una “filosofía de la praxis” (Gramsci).• La educación se construye en el diálogo y el interaprendizaje.• La educación trata las relaciones concretas entre los individuos y los contenidos culturales e institucionales en el desarrollo del saber.• La pedagogía debe problematizar el lenguaje, la experiencia, el poder del conocimiento y la cultura, determinando cómo son constitutivos recíprocos de la subjetividad y cómo su combinación genera una forma particular de praxis que actúa sobre el mundo.• La pedagogía crítica se enfrenta con preguntas de cómo se produce la subjetividad individual mediante el lenguaje y por medio de las relaciones sociales, históricas y económicas.

Tengamos en cuenta que en la vida real este proceso de emancipación ideológica, cultural y política es el seguido por toda una intelectualidad orgánica latinoamericana a lo largo del siglo XX, que es necesario volver a estudiar, donde destacan Mariátegui, Haya de la Torre (en su primera versión indudablemente, el Haya de “El Antimperialismo y el APRA”), Martí, los teóricos de la dependencia, Paulo Freyre y muchos intelectuales y políticos más, así como tendencias de conocimiento, cuyo pensamiento ha influido poderosamente en la configuración del pensamiento latinoamericano crítico y emancipador que hoy pugna por reencontrar cauces viables para la construcción de una alternativa popular, en un mundo globalizado por el capitalismo tardío e hiperexplotado socialmente gracias al neoliberalismo defendido por el cerril pensamiento conservador eurocéntrico en nuestro medio nacional y regional.

lunes, 12 de octubre de 2009

12 de octubre Más de 500 años de resistencia indígena


12 de octubre: Más de 500 años de resistencia indígena
Escribe: :: ROXANA HERRERA RIVERA Cultural - 13:27h

“(...) hallamos estos reinos de tal manera que en todos ellos no había ni un ladrón, ni hombre vicioso, ni holgazán, ni había mujer adúltera, ni mala, ni gente mala vivía en lo moral, y que los hombres tenían sus ocupaciones honestas y provechosas. Y las tierras y montes y minas y pastos y caza y maderas y todo género de aprovechamientos estaba gobernado y repartido, de suerte que cada uno conocía y tenía su hacienda, sin que otro ninguno se la ocupase ni tomase, ni sobre ello había pleitos; (...)” (Testamento de (Mancio Sierra de Leguizamo, soldado español que participó en el asesinato de Atahualpa).

Contrario a la historia oficial, el extracto con el que iniciamos el presente informe, grafica una cultura con gran calidad de vida en el “Nuevo Continente”, una forma de vida muy desarrollada, a pesar del desconocimiento de muchos otros aspectos desarrollados en Europa, aquí calidad de vida para todos. No obstante, con el correr del tiempo y por la ambición desmedida de los foráneos, la cultura de este continente fue degenerándose, occidentalizándose, confundiéndose, desorientándose, tanto así, que hasta hace poco nada claro se tenía respecto al 12 de octubre.
El 12 de octubre ha sido acreditado tradicionalmente en nuestro país como Día de la Raza, como “homenaje al descubrimiento de América por los españoles”, ó “Día de las Américas”; pero luego estas denominaciones han cambiado.

Desde este año se está instaurando en esta fecha “el Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural”, exponiendo así que cuando Cristóbal Colón llegó a este continente no descubrió nada, en cambio su llegada sí marcó el inicio de un largo proceso de dominio cultural y que ahora buscamos una interculturalidad entre el Nuevo y el Viejo continente.

Hoy el Perú recuerda 517 años de la llegada de los conquistadores españoles a América, por eso este día los indígenas peruanos rememoran más bien “el Día de la Resistencia Indígena”, en recuerdo a la imposición de la cultura occidental y al saqueo de las riquezas de los pueblos con la llegada de los extranjeros.

“Este día recordamos la resistencia de nuestra cultura andina frente a la invasora occidental, más de 500 años de afirmación cultural de nuestros pueblos andinos, altiplánicos y amazónicos, recordamos la fuerza de una población aimara, quechua, uros y amazónica, que en nuestro país realiza una actividad intensa a favor del pueblo a favor del Perú”, opina el periodista César Suaña cuando le preguntamos sobre el tema.

Mientras tanto, para el alcalde del centro poblado de los Uros Chulluni, Julio Vilca Lujano, este día también se debe recordar la defensa y el respeto a la Pachamama (Madre Tierra) y el cuidado que debemos tener a la misma frente a la contaminación y la devastación de los recursos que actualmente se nota en el mundo.

LA RESISTENCIA DE NUESTRAS LENGUAS
Desde la época de conquista, debido a las epidemias, trabajos forzados y la discriminación anti indígena por parte de los blancos y mestizos, se redujo el número de lenguas en América a menos de 150 en la actualidad. Diversos estudiosos señalan que las lenguas que pudieron haberse empleado en el Perú sobrepasaron las 300.

Pese a ello, actualmente el Perú es un país multilingüe, donde se calcula que se habla 43 lenguas maternas como el quechua y aimara, las cuales representan la mayor cantidad de habitantes. Pero están también el jaqaru y el kawki, que pertenecen a la misma familia; mientras que en la región amazónica las lenguas más habladas son el asháninka y el aguaruna.

Esto significa que a más de quinientos años de colonización no se pudo desarticular toda la unidad histórica de nuestro espacio geográfico ni cultural, la invasión española en el Perú suscitada en 1492, repercutió en gran medida en la pérdida de algunos rasgos ancestrales y riqueza nacional, pero no ha podido quitar que nuestra tierra conserve sus rasgos culturales hasta estos tiempos, como la diversidad de sus lenguas, tradiciones y costumbres.

PELIGRO DE ALIENACIÓN
“Debemos tener mayor identidad, para evitar que la gente joven se identifique con patrones occidentales, deben preguntarse ¿quiénes son? ¿De dónde son? y ¿quiénes fueron sus padres? para tener identidad propia, recuperar y afirmarse en la cultura andina”, recomienda el alcalde Julio Vilca Lujano.

Sobre este aspecto, ya está en macha en la región Puno el Proyecto Educativo Regional (PER) el cual tiende a orientar la educación a reforzar la identidad, a descubrir lo valioso de sentirse indígenas o mestizos, en cualquier caso, busca mejorar la orientación cultural de la población andina. Sobre este punto, es necesario señalar que todo dependerá de las autoridades y de la misma ciudadanía para tener resultados en los años venideros.

A MANERA DE REFLEXIÓN
Finalmente, en esta fecha es necesario decirlo: la exclusión y marginación de los pueblos indígenas, especialmente de los espacios como la toma de decisiones no sólo es una falta de respeto, sino una vergonzosa muestra de cómo las discriminaciones históricas están aún vigentes hoy.